Hace un mes mas o menos me pasó algo extraño. Casi puntúa para expediente x. La cosa tiene bemoles y alguna corchea de mas, todo hay que decirlo. Cuando lo pienso se me encoje el estomago y me entra un corre corre tremendo. En fin, allá va:

Sufrí una experiencia religiosa en una tienda de Amancio.

A ver, normalmente no salgo de compras, para mi es una penosa obligación. Y si es comprarme zapatos ya alcanza el grado de agonía. No encuentro mi talla, y parece que las dependientas la esconden en cuanto me ven oye. No es agradable. Pero mira tu por donde me da por entrar en el susodicho comercio y mirar lo que había revuelto sobre una mesa. Vale, ni un 42 que echarse al pie, pero ese 41 parece enorme, y horroroso, pero mira por probar…. Y metí el pie dentro.

¡Casi me abro las cabeza, que peazo de tacón!! Miré hacia abajo y veía a la gente como hormigas. no, espera, eran hormigas. Puaj! Vale, recuperemos el equilibrio. Igual si me calzo el otro la tienda dejará de darme vueltas. Vale, allá voy. Esto es otra cosa, pero claro, una cosa es trepar hasta aquí, y otra andar. Vale, no es tan difícil, llevas 34 años moviéndote sobre tus pies, con un par de zancos puedes. Venga, un pie delante del otro. Mira palaaaante que te la pegas!!! Ok, llegamos al espejo. Oye, pues te quedan muy bien, no se, te hacen andar mas derecha y todo. Espera, y si hubieran mas como estos, mas bonitos, mas ponibles, puede que hasta alguno que realmente me quiera poner en público?

Resumiendo, que acabé probándome todos los pares de mi talla que encontré. Pasé una horita muy entretenida metiendo el pie en todo papo enorme que se cruzara en mi camino.Y fueron un montón! Hasta me probé unos peep toes rojos pasión, que descarté inmediatamente por parecerme exagerados, y que cuando volví a por ellos ya no estaban. Por que no me los llevé cuando me lo pidieron. PORQUEEEEEEEEE!!!!

He entendido por fin la pasión que muchas mujeres sienten por los zapatos, he descubierto que las rebajas molan. Y me he comprado zapatos de tacón por primera vez en mi vida adulta. Aun no he dejado que se convierta en una obsesión, me controlo, puedo dejarlo cuando quiera, en serio. Aun no me he empezado a fotografiar los pies…
Ya lo se, miento muy mal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.