Casas asoladas por las llamas, animales muertos, gente sin hogar, nuestros montes quemados. Nuestros montes quemados…, la indignacion y la vergüenza ajena que siento no me dejan articular palabra. Sabe quien me conoce que soy una persona pacifica, pero cuando pienso que tanto mal lo ha desatado una sola persona por venganza me hierve la sangre. Solo espero que ese pobre desgraciado se mude lejos si algun dia consigue salir de la carcel. No merece llamarse a si mismo canario.
Siento el ramalazo nacionalista. Pero es que no me lo creo.

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