El arte de parir.

Cuando llegas a cierta venerable edad como yo (El próximo mes cumplo 33), convives con un hombre aparentemente normal y aun no has alumbrado a uno o varios alegres churumbeles, la gente no se lo toma bien. Debo decir que me encantan los niños, y que tengo mis razones, ninguna de las cuales compartiré aquí, para no haberme dejado embarazar todavía. No entiendo bien por qué, la mayoría de las personas que conozco (Y muchas de las que no se ni el nombre) se creen con derecho a preguntar por qué, y a dar consejos al respecto. Creen que hay algo extraño en ti, o en él. Y te hacen observaciones de todo tipo:

¿Y como están tus niños?

No tengo niños.

Ah, claro, todavía es pronto ¿ Cuantos años tenías

32…….(Llegados a este punto te toca escuchar de todo)

¡¿32, y a que esperas?! Que se te va a pasar el arroz! (¿?)

O esto…

¿Y tu pobre madre, no piensas darle nietos? (Mi madre ya tiene 11 nietos)

O también…..

Que cuanto más esperes mas te va a costar…..

O el ultrajado/ante

¡¡¿¿ES QUE NO QUIERES TENER HIJOS??!! (A ver que respondes…..)

O mi favorito.

Que te vas a poner durona y luego no vas a poder. (¿Que se supone que soy, una gallina?)

O sea, una mujer sin hijos es como un jardín sin flores. (Yo me tenía por árbol perenne), que no saben lo maravilloso que es, que la vida sin hijos no es vida, que bla bla bla y recontabla.

Y cuando les respondes lo obvio, o sea, que si tanto te gustan por que no te quedas embarazada otra vez, un 80% te responden lo mismo…

¡YO YA PASE POR ESE INFIERNO, AHORA TE TOCA A TI!

O sea, que sigo sin saber bien que pensar.¿Me recomiendan la maternidad como experiencia trascendental o como venganza personal?

Lo que suelo responder, y que cierra muchas bocas, es que me gusta hacer las cosas bien hechas, y que sigo practicando para lograr la perfección 🙂

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