El cuerpo del delito

Si, lo confieso. Fui yo. Yo lo hice. Pillé mis tijeras mas afiladas, recé lo que supe y me fui a por el.
Primero lo atonté con un paseo por la máquina de coser. Ya se sabe que un poco de tortura previa nunca viene mal

Aún estoy tejiendo y destejiendo puntos de las mangas y el cuello. Por lo pronto tiene buen aspecto, paro no se si mis nervios lo resistan de nuevo…

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