
Me gusta Frida Kahlo. No tanto sus cuadros como su historia personal. Desde muy joven me ha fascinado su porte de reina inca, su mirada penetrante, su fragilidad aparente.
Hace años leí algo que dijo cuando le preguntaron el motivo por el cual casi nunca sonreía en fotos. decía que una vez, mientras su padre la fotografiaba, pudo ver por un segundo su dolor, su lastima por la hija lisiada, y se dio cuenta que solo era reflejo de lo que ella misma sentía. Por ello decidió no volver a inspirar lastima. En sus fotos, en sus cuadros, mira siempre al frente. Desafiante, altiva, a veces incluso altanera. Odiaba dar pena, especialmente que se la tuvieran.
Como bibliografía imprescindible recomiendo el libro Frida Kahlo, la gran ocultadora intima, , y Fridade Isolda P. Kahlo, aunque aquí hay un buen surtido de publicaciones sobre ella.
¿Porqué ella? Bueno, hay muchos motivos, la mayoría de los cuales no revelaré aquí. Hay algo en la memoria viva de esa mujer que me remueve por dentro. Me inspira positivamente, aunque parezca raro.




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