Maneras de vivir, o una de ascensores.

Como algunos recordaran de anteriores posts, el ascensor de recepción le aporta grandes momentos a mi rutina diaria, véase como ejemplo.

Yo: Buenos Díaz ¿Puedo ayudarle?

C.1: No, solo quiero subir a la notaría.

Y:A la notaría se va por el ascensor del centro comercial, señor.

C.1:¿Y por aquí?

Y:Por ahí no se puede. Ese ascensor está restringido, es solo para clientes del hotel. Lo siento.

(Pausa en la que me mira raro)

C.1:¿Si?

Y:Si

C.1:¿Y por qué tienen los clientes del hotel un ascensor para ellos solos?

Y:Porque es un servicio que estamos obligados a dar, y porque pagan.

(Pausa en la que me mira con una mueca de incredulidad)

C.1: Aquí no hay hotel.

Y:Si.

C.1: No.

Y:Si.

C.1: No.

Y:Lo pone el cartel

C.1: Yo no veo ningún cartel

Y:Pues hay dos. Uno delante de usted (en el ascensor) y otro que cuelga sobre mi cabeza.

C.1: Así que no puedo subir por aquí.

Y:No, por ahí no. Por el centro comercial.

C.1:¿Por aquí no?

Y:No, por aquí no.

O este otro.


Mire, que yo venia a pedir un poder notarial porque mi hija quiere…..

Señora, la notaría está en la 2ª planta, si sigue por este pasillo….

Pero yo solo quería información para un poder….

Eso es arriba señora, pero ahora están cerrados, tendría que venir mañana antes de las 3.

Y tu no me puedes informar.

No, no puedo, esto es la recepción del hotel

Y de la notaría no dan?

No, lo siento.

¡Pues deberían, así yo no tendría que estarle contando mi vida a cualquiera!

(………………..)

Como diria Jeanne Garofalo, nada que no se solucione desde una azotea con una ametralladora 🙂

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