Valorando tu trabajo

(c) Pilar R. Méndez

He tenido una charla muy interesante esta semana. Una artesana de gran talento me dedicó unos minutos esta semana y acabamos charlando durante horas. A veces te encuentras con gente así, con la que conectas casi instintivamente y que te hace sentir como en familia.

Ella lleva mucho tiempo viviendo de su trabajo artesanel, tantos como 35 años. Y claro, le hice la famosa y eterna pregunta: Cuanto cobrar por nuestro trabajo, y aún más interesante, como ponerle precio.

Ella me lo planteó de esta manera; Piensa en cuanto cobrarías por un día de trabajo, en cualquier trabajo. Nadie discute que merezcas o no ese sueldo, estás trabajando y percibes un salario, punto. Entonces ¿Por qué la gente se permite infravalorar un trabajo hecho a mano por cuenta propia? ¿Crees que por estar hecho a mano no vale nada?

Ante este argumento he llegado a las siguientes conclusiones;

Siempre aparecerá alguien que relacione el «Hecho a mano» con «mercancía
barata». Ya sabes a quien me refiero. Ese que te pide precio por lo que
sea e invariablemente exclama «¡Que caro!» En esos caso yo aconsejo ni
discutir ni justificarte. Esta persona no quiere comprar, solo hacerte perder el tiempo, y da igual lo que le digas, no lo va a entender.

También está el tipo que te insiste en que le tejas una pieza hasta el
agotamiento porque «Como a ti te gusta hacerlo no te va a costar nada».
En estos casos la solución es simple. Ante la duda siempre tira del
precio hacia arriba. Funciona en dos sentidos, si la persona que te lo
encarga lo quiere realmente sabrá lo que cuesta hacerlo y lo pagará, y
si no te la quitarás de encima y ganarás un tiempo precioso para
dedicarlo a aquello que más te gusta en el mundo.

Fíjate un  «sueldo» por hora de trabajo, y se justa contigo misma. Contabiliza las horas que le has dedicado a un proyecto
en concreto, súmale el material que has usado para su elaboración y
listo, ya tienes su precio. Ante la duda, y las tendrás, créeme, pregúntate a ti misma si no mereces cobrar un sueldo digno por una prenda que te ha llevado horas de tu tiempo.

En ningún momento malvendas tu trabajo, para empezar porque no se creerán que realmente está hecho a mano, pero también porque de ese modo abaratas un arte que requiere una gran habilidad y muchas horas de trabajo para complacer a gente que no lo valorará.

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