El Muir sigue su curso. Cuando lo empecé me aburrió lo que no está escrito, pero no quería que se convirtiera en un UFO mas. Así que me empeñé en tejer al menos un par de vueltas por semana. Ya llevo mas de un metro tejido, y curiosamente, cada vez me gusta mas. Si es que va a ser verdad que el roce hace el cariño 🙂
Este conjunto es fruto de una limpieza de armarios. Mezclé un collar de ambar demasiado corto con uno roto de olivina. Y he aquí el resultado. Ahora la cuestión es la siguiente: ¿Es demasiado verde, o nunca es suficientemente verde?




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