Ayer tuve el día libre, y me escapé un ratito a la feria con L, mi hermana y su otra mitad. Lo pasamos muy bien, habian cosas preciosas a muy buen precio. Como siempre en estos casos agradecí que no aceptaran visa, o habría arramblado por todo. A poco de llegar descubrí con horror que casi todos los feriantes son clientes del hotel donde trabajo. Por suerte había gente y pasé desapercibida. La muestra termina el domingo, asi que si no has ido aun te la recomiendo.
Nada tan surrealista como encontrarte a un cliente en tu día libre, o estando de vacaciones, y que te pida mas almohadas, que le despiertes al día siguiente a las 06:00am, o como estaremos de ocupación para junio. La persona con quien esté suele poner unas caras. Mi madre se molestaba hasta que le expliqué de que iba la cosa. Mi marido los ve venir y se parte el pecho de risa viendome explicarles que, en mi tiempo libre, no acepto peticiones de clientes 🙂




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