Terminados


Finalmente acabé de tejer estos calcetines. Llevaban rato en mi cesta, y no conseguía que quedaran del largo que yo quería, o sea, el mio. Tras mucho destejer y retejer me dí cuenta de tres cosas. La primera, que odiaba esos calcetines con el alma y quería prenderles fuego. Segunda, que había amenazado con tejer unos calcetines cortos a una compañera de trabajo cuando, hace mas de un año, me llamó abuelita al verme tejer. Y tercera y mas importante…la lana no arde bien. O sea, que he cumplido mi amenaza, y A es la nueva y sorprendida propietaria de unos calcetines tejidos. No hay foto del feliz acontecimiento, como comprenderán, mi prisa por perderlos de vista era mucha, y pedirle a mi compi que posara con los calcetines para hacerles una foto habría traido a mi vida mucho mas pitorreo del que ya hay, que no es poco.
Mañana mas 🙂

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