Hoy me encontré con este post de Fifilota. Recordé el montón de libros que devoraba de pequeña, la mayoría de Barco de Vapor o de Gran Angular, pero también de Enid Blyton, de Arthur Conan Doyle. Sherlock Holmes fue mi héroe durante muchos años. Devoraba sus aventuras. Y por supuesto estaban los libros de Maria Gripe. Creaba un universo en sus libros en el que era muy fácil perderse. Mi favorito era La Hija del espantapájaros. La de veces que lo habré leído. Aún lo tengo, y a veces lo releo 🙂
Cuando descubrí que había mas libros de ella en la biblioteca del colegio me hice amiga de la encargada para que me los guardara a medida que fuesen devueltos. La de tardes que pasé leyendo cuando debía hacer los deberes 🙂
Recuerdo que mi madre me los llegó a esconder muchas veces, pensaba que no era sano que leyera tanto, algo sobre que perdería la vista o me explotaría la cabeza, ya ves. Por suerte siempre repetía los mismos escondites, así que era relativamente fácil recuperarlos a escondidas, y seguir leyendo en la cama con ayuda de una linterna de pilas gordas 🙂





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